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La murga de la virgencita

Escrito por el 29 octubre, 2019

Leo Fusero nos trae la columna semanal de Economía en Cartón: Detrás del Humo del Choripan, con un amplio análisis del contorno político argentino.


Dentro del esquema de subjetividades en conflicto con la realidad que encabezó la nulidad intelectual que recibe el nombre de Mauricio Macri, la figura que más contrastó con la aparente apatía psicopática de su jefe y su banda de CEO´s descarnados fue la de su ladera de gestión provincial, la virginal María Eugenia Vidal. Sus apariciones en los medios masivos de comunicación, su gestualidad de actriz de porno-soft y la creencia en gran parte de la oposición que su figura era la estrella fulgurante de la derecha argentina le permitieron construir una imagen que desentona con la realidad aún más que la del mismismo Macri. Luego de esterilizar sus posibilidades de reelección en la urnas, Moody’s, la agencia internacional de calificación,  fulminó la gestión de Vidal. La virgen del conurbano deja una provincia desvastada, con una elevada exposición a la deuda en moneda extranjera, un perfil de vencimientos desafiante y una base económica debilitada. También sentencia que deja elevado desempleo, pobreza y dependencia extrema de las transferencias monetarias del Tesoro nacional. Parafraseando a la propia Vidal, que Moody’s diga si es kirchnerista. El packaging con que fue decorada y  vendida en 2015 a las franjas que pedían un cambio se estrelló contra la gobernanza de una provincia rica, poderosa y bellísima, que tiene la superficie de Francia y la población de Chile, por lo que es sin más un país dentro del país. La misma sociedad que la llevó al pináculo del poder hoy la castiga más fuerte que al resto de la banda de infradotados con soberbia de clase que la acompañó. Sus colegas intendeciales que aún conservan posibilidades electorales la tildan de mancha venenosa y le escapan a su foto como si la misma transmitiera lepra. 
Su gobierno contrasta con la mejor gestión que tuvo la Provincia en su historia. En solo seis años, Domingo Mercante inauguró 1.609 escuelas nuevas, refaccionó miles más, organizó el sistema preescolar, creó jardines y escuelas de formación de maestras jardineras, hizo los caminos que unen La Plata-Punta Lara, General Rodríguez-Pilar, Chascomús-Magdalena, Moreno-San Miguel, Coronel Suárez-Las Colonias, Ayacucho-Las Armas-General Madariaga, Villa Elisa-Punta Lara, San Andrés de Giles-San Antonio de Areco, Saladillo-25 de Mayo, Olavarría-Hinojo, Juarez-Tandil, Capilla del Señor-Ruta 8, pavimentó miles de calles, entre ellas la Avenida Pavón desde Avellaneda hasta la ruta 210, construyó 59 aeródromos, la planta de tratamiento de agua para La Plata, Berisso y Ensenada, creó la Escuela de Policía «Juan Vucetich» y la Escuela Superior de Policía, hizo el Hotel Provincial de Mar del Plata, el Instituto Tecnológico del Sur (ahora Universidad Nacional del Sur) en Bahía Blanca, la República de los Niños en Gonnet, el sistema interconectado de energía Mercedes, Alberti, Suipacha, Bragado y Chivilcoy, la usina eléctrica de Bahía Blanca y el Viaducto Sarandí, el complejo turístico de Chapadmalal, el Primer Festival Cinematográfico de Mar del Plata, 146 barrios obreros en toda la provincia, la Casa de la Provincia de Buenos Aires en la avenida Callao 237, creó la primera escuela de enfermeros paracaidistas del país, erradicó el vaciadero de basura de Villa Domínico, distribuyó 130 mil hectáreas entre nuevos propietarios, edificó el Hotel Provincial de La Plata, el Sanatorio Marítimo de Necochea, logró el regadío de 50.000 hectáreas en Villarino con el Canal de Riego Unificador e inauguró estaciones de ferrocarril, centros polivalentes, unidades sanitarias, bibliotecas y cloacas. Todo hecho en una gestión que se caracterizó por la transparencia contable, de gestión y su talante democrático.  Supo rodearse de los mejores. Puso en el Banco Provincia a Arturo Jauretche, como fiscal de Estado a Arturo Sampay y en la Subsecretaría de Obras Públicas a Pedro Poggio, un joven ingeniero que al ser presentado a Mercante le confesó “Señor Gobernador, debo decirle que yo no lo voté”. “Mirá, para manejar esta provincia yo necesito gente que sepa y que trabaje. Sea peronista o no sea peronista” fue la respuesta de Mercante. La mejor y la peor gestión de la historia de la Provincia comparten un final común. Si Vidal es hoy mala palabra para sus ex aduladores, Mercante fue exonerado del Partido Justicialista, acusado de «corrupción» y «deslealtad» durante el mismo gobierno peronista. Sus ex ministros Julio Avanza (Educación), Miguel López Francés (Hacienda) y Raúl Mercante (Obras Públicas) fueron encarcelados, Jauretche debió exiliarse en Uruguay, Sampay se fugó a Paraguay disfrazado de sacerdote y el ingeniero Pedro Poggio fue torturado con la picana eléctrica y estuvo detenido varios años. Hoy que una nueva gestión peronista asoma como futura administración de la Provincia, muchos se apuran a levantar los deditos en V enrojeciendo sus gargantas al grito de marchitas de tono sentimental, olvidando que fue esta misma sociedad la que avaló con su voto y actuó de decorado de esta película de horror que Campanela podría intitular Los Republicanos más Locos del Mundo. En sus últimos estertores el gobierno defaultea deuda en pesos, acusa de fraude en elecciones que el mismo gobierno controla, aumenta sus padrones gracias al aporte de militantes truchos obtenidos de planes sociales y reparte dinero público a punteros políticos, todo en nombre de la república. Las historias de Vidal y Mercante se tocan, porque la peor y el mejor sufrieron la estigmatización de los propios, que es la que más duele. Pero Vidal dejará su pésima administración sin mayores rasguños, buscando su nuevo rol en la derecha recalcitrante que actuará de oposición, y el movimiento popular corre el riesgo de volver a dejar que sus Domingo Mercantes mueran solos y en el olvido, como lo hizo aquél,  en 1976, a los 77 años.

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