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“Para el pobre, el peor virus es el hambre”

Escrito por el 16 abril, 2020

La situación en los barrios de La Plata se va haciendo cada vez más complicada frente a la crisis sanitaria y económica provocada por el Covid-19. Pero los vecinos y las vecinas se organizan para resistir. FM Raíces Rock habló con militantes del Oeste de la ciudad para conocer el estado de las familias frente a un contexto de aislamiento obligatorio a causa del coronavirus.

Por: Mayra Ravaneira

            La epidemia y el estado municipal no se llevan bien. La paralización de la mayoría de las economías familiares en los barrios periféricos del centro de la ciudad ha provocado que el alimento falte en las casas; sumado a que en esas zonas todavía hay escasez de agua y problemas con las cloacas como viene sucediendo hace años. Vecinos y vecinas vienen denunciando la ausencia de funcionarios municipales, que a diferencia de los gobiernos nacionales y provinciales, el estado local no ha dado respuestas inmediatas ni concretas para paliar el hambre en estos barrios  

Organizarse en tiempos de pandemia

            Alberto Ramírez es integrante del Frente Político y Social Carlos Cajade, y trabaja en conjunto con el Centro Comunitario Zona Oeste, ubicado en el barrio Don Fabian (Melchor Romero) y explica que “hay muchos compañeros y compañeras del barrio que tienen trabajos precarios o informales, y todos esos que no pueden salir por la cuarentena. Los primero días fueron de mucha necesidad. Permanentemente nos pedían alimentos o que hagamos una olla popular”

A medida que fueron entrando algunos adicionales económicos de la Asignación Universal por Hijo o los bonos para beneficiarios de otros planes sociales, pensiones y jubilaciones, de a poco se fue aliviando la situación de demanda urgente. Sin embargo, “hay muchas personas que no encuadran para percibir el beneficio del estado, están en situaciones muy complicadas, y además algunos tienen problemas graves de salud y estamos viendo cómo ayudarlos”.

En Melchor Romero se formó un comité popular de emergencia en el que los vecinos y vecinas comentaron sus necesidades y preocupaciones. Además de la necesidad de alimentos, reclaman ayuda sanitaria: “no llegan políticas públicas de salud. Los centros de salud municipales no tienen insumos”.

Sin embargo hubo un primer comité que organizó el Municipio en el que, por ejemplo, el Centro Comunitario de Don Fabián no participó: “no nos convocaron ni a nosotros, ni a la CTA, ni a otras organizaciones sociales. Pero luego se organizó una convocatoria desde los mismos movimientos sociales, y allí pudimos ver no solo las necesidades, sino también cómo coordinar con las organizaciones de cada barrio, para que no quede ningún vecino o vecina sin contar con los elementos necesarios para poder protegerse” explica Alberto quien viene participando activamente de los comités.

En las reuniones semanales de los comités de emergencia volvieron a salir a la luz los mismos problemas en todos los barrios, problemas que existían mucho antes de que el coronavirus llegara a nuestras vidas: basurales, chatarrería tirada en la vereda, pastizales, agua estancada.

El virus no es el único problema

Los descuidos y abandonos del municipio también atraer otraen enfermedades graves como lo es el dengue. “Hay una señora infectada con dengue en Abasto. Lo informamos a las autoridades y nadie del Municipio se acercó para cortar el pasto o fumigar las manzanas. Como esos hay muchos casos, pero hoy el principal virus que tenemos en nuestros barrios es el hambre. Para el pobre, sin dudas, el peor virus es el hambre”, reflexiona Carlos Dos Santos

Carlos milita en la Coordinadora 25 de mayo, y es referente de la zona de Abasto, donde también se sienten a la deriva, sin asistencia del municipio: “Acá también se ha formado el comité de emergencia que participan todas las organizaciones sociales. Se invitó a la iglesia, a la policía, a los bomberos, a los centros de salud y a la delegación, y salvo por el cura de la zona, ninguno se presentó; y yo creo que es por una decisión política de arriba. Estamos esperando que participen porque nosotros estamos dispuesto a trabajar en conjunto” comenta “El cabe”, como lo llaman en el barrio.

Villa esperanza es un pequeño barrio de la zona de Abasto, atrás del matadero y atrás de las cloacas, donde no tienen agua potable y toman agua -igualmente sucia- de un pozo que hizo un vecino. Carlos cuenta que ahí mismo también se realizan ollas populares: “estamos cocinando tres veces por semana, porque la mayoría de la gente se ha quedado sin laburo, y en el medio de la cuarentena no tienen para darle de comer a los chicos”.

La cuarentena en los barrios cuesta más: los vecinos y vecinas suelen juntarse en las veredas entre muchos a tomar mate, mientras los chicos juegan o visitan amigos en las esquinas. “En el barrio también hay familias que tienen muchos integrantes, muchos chicos, y estar todo el dia hacinados en habitaciones chicas se hace difícil, con lo cual los pibes y las pibas están en la calle con amigos. Muchas veces no se cuentan con los elementos informáticos y tecnológicos como para hacer otro tipo de trabajo con ellos«, reflexiona Alberto y cuenta que  “en el centro cultural, en Romero, estuvimos trabajando para que a los chicos le lleguen libros de lectura, didácticos, libros para pintar, para que en cada casa tengan una posibilidad de entretenimiento, ya que no pueden asistir a la escuela o a talleres”.

En todas las reuniones que se realizaron en los diferentes barrios de la zona Oeste, se plantea la necesidad de que haya un comité único y unificado, con todas las organizaciones sociales que quieran participar, mientras sigan funcionando los comités en cada barrio: “siempre se trata de incentivar la participación, de que no quede ningún vecino o vecina sin cubrir sus necesidades” aclara Alberto.

Carlos piensa en un futuro -no muy lejano- y analiza soluciones: “después de que pase esta pandemia vamos a quedar con un 20% más de pobres de los que teníamos. Tenemos que ver cómo achicar esa brecha. Puede ser activando la economía desde el cooperativismo, para que los compañeros que cobran diferentes beneficios sociales no compren en grandes cadenas de supermercados, si no que vuelquen la plata en mercados y productos de la economía popular”.

Frente a la pandemia mundial: asistencia comunitaria, parece ser el lema en las barriadas. Así será.


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