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LA GIGANTE

Adios Mundo Cruel 14 May, 2020

Por: Leo Fusero

En el año 1997 el Partido Justicialista iba a internas. Al aparato duhaldista encabezado por Hilda ‘Chiche’ Duhalde lo enfrentaba una mujer trans que se había hecho conocida en los medios porque la justicia le arrebató a los hijos que había criado como propios rescatándolos del abandono y el hambre: Se llamaba Mariela Muñoz. Se ve que Mariela media bien en la interna porque al poco tiempo le balearon la casa y renunció a la candidatura. A los 26 años se independizó, y fue entonces cuando comenzó a cuidar de niños, adolescentes y madres solteras. En particular, cuidaba de niños que habían sido abandonados por sus madres, o que le habían confiado prostitutas que no podían ocuparse de ellos. En diciembre de 1993, un juez de menores de Quilmes decidió retirarle la custodia de tres niños que ella había inscripto y criado como suyos. Después de una batalla legal, fue condenada a un año de prisión en suspenso. Su delito fue contener y amar a esos nenes que para imbéciles como el juez que la condenó, son parte de la basura.

 

El 5 de Mayo se cumplieron 3 años de su partida, y el 9 de mayo, pero del 2012, el Gobierno de Cristina Fernández sancionaba la Ley de Identidad de Género que le daba dignidad a un colectivo para el cual la democracia era un sueño ajeno. Era recuperar la identidad en un país que en aquel entonces estaba recuperando la suya. Llevar en un DNI el nombre elegido para jugarse la vida día a día, noche a noche. Dos leyes fundamentales, la Ley de  Matrimonio Igualitario y la de Identidad de Género ayudaron para que sea un poco más cierto eso de que reine en el pueblo el amor y la igualdad.

 

Eran leyes que permitían garantizar el derecho más básico, el derecho a ser.

 

Mariela, aquella militante peronista que vivía en el Quilmes pobre y profundo, fue la primera mujer transexual reconocida oficialmente por el Estado Argentino. Ese reconocimiento legal se produjo 15 años antes de que Argentina aprobara la Ley de Identidad de género, sirviendo como precedente para los reclamos de otras personas transexuales.

 

En el mismo fallo, la justicia le otorgó la tenencia de algunos de los 17 niños que había criado.