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Agrotóxicos: veneno y negocio

Escrito por el 14 octubre, 2015




Cada vez más personas
se ven afectadas por el uso de químicos en la producción agrícola. Se trata de
sustancias químicas que se encuentran depositadas en los alimentos, y en la
tierra, el agua y el aire de los pueblos que conviven con los cultivos. El agronegocio
decide qué áreas se fumigan, y con ello, qué poblaciones se sacrifican.

Agroindustria es toda
la cadena de producción y de manufacturación de productos agrícolas y
ganaderos, con el fin de ser comercializados a gran escala. Es un sistema que
piensa la producción agropecueria fundamentalmente para su comercialización
nacional e internacional, y al su producto como una mercancía. Al día de hoy
las exportaciones argentinas provienen principalmente del agro: entre un 20 y
un 25 % de lo que la Argentina le vende al mundo surge en este sector.

Se
trata de un sistema de producción impulsado
en los
años
90,
estructurado principalmente en lo que comúnmente se denomina pooles de siembra:
grupos de inversores que se asocian para arrendar y explotar grandes extensiones
de tierra, contratar maquinaria de siembra, transporte, fumigación y cosecha
de
forma temporal. Para ello eligen el tipo de siembra más rentable y lo explotan al
máximo,
mientras
la tierra produzca
o hasta que otro producto se vuelva
más
rentable.

En Argentina, casi el
75% de tierras cultivadas están sembradas con soja: son cerca de 22 millones de
hectáreas, alrededor de 55 millones de toneladas por año.

Entre los efectos más visibles de
este sistema:
siete empresas manejan más del 80% de lo que
exporta

el paí
s;
la situación atenta contra la economía
local,
desplazando
a pequeños y medianos productores
; con el paso del tiempo se deteriora la
tierra, ya que el monocultivo requiere desmonte y produce desertificación.

En
un tipo de agricultura que ve al producto como una mercancía, lo importante es
la competitividad del producto.
De ello deriva directamente el interés en el
uso de plaguicidas, de fumigación indiscriminada y venenosa, la destrucción de
la tierra y de las poblaciones en áreas fumigadas, y finalmente la
proliferación de productos transgénicos
: se necesita modificar genéticamente a
la soja
-y
otros
productos

p
ara que soporte desde las inclemencias climáticas hasta los
mismos plaguicidas que se aplican.  Entre
2004 y 2014 se han aprobado 24 eventos transgénicos.




Entrevistamos a Adriana Arach coordinadora de la «Campaña Nacional No Transgénicos”


Todos
estos inversores, propietarios, arrendatario
s y
empresas están agrupadas
en la mesa de enlace, lo que mediáticamente se
ha llamado «El Campo», y que representa los intereses del sector, en diálogo con
el Estado. La mesa de enlace no incluye a pequeños productores, a movimientos
de campesinos ni a pueblos originarios.

Nos
enfrentamos a una perspectiva agropecuaria que no se interesa en producir
alimentos, sino
commodities:
bienes para ser comercializados, para competir a nivel internacional; una
perspectiva que no busca producir de forma segura, respetando la herencia
cultural de los productores y la tierra, sino que apunta siempre al rédito; y
por último y como consecuencia, se trata de una forma de pensar la producción
en la que no importa que las generaciones futuras también puedan servirse de la
tierra para producir sus alimentos: el agronegocio no busca la sustentabilidad,
no respeta la tierra ni respeta la vida.

Las luchas contra
este sistema productivo no son ya luchas socio – ambientales, o ecologistas,
sino que son luchas políticas, económicas, geopolíticas y por la vida. Algunos
de los avances en este sentido los plantea la nueva Ley de recuperación
histórica de la agricultura familiar, en la que se plantea un sistema de
créditos y subsidios para el acceso a la tierra, la promoción del uso de
semillas y técnicas criollas y la creación de mercados para que circulen los
productos provenientes de la agricultura familiar. En el mismo sentido se
destacan los debates que se comenzaron a llevar a cabo en el Senado Nacional y
en la legislatura de la provincia de Entre Ríos, en torno a la regulación del
uso de agrotóxicos.


 

Alcira Susana Argumedo, socióloga, política y docente habla de ésta situación.

Pero ante todo es el
pueblo el que debe tomar las nuevas herramientas y hacerlas propias, y defender
sus derechos: un pueblo consciente que lucha por sus derechos, es un pueblo
sano.


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